Historia Eclesiástica

Se tiene noticias de las primeras eucaristías por el año 1965 en los corredores de algunas casas y luego en las Escuela Centroamérica. En el año de 1966 se empieza a desarrollar el caserío de La Trinidad donde se construyó una pequeña capilla inaugurada el 28 de noviembre de 1976.

En 1968 se vio la necesidad de construir una capilla para celebrar la Eucaristía en un lugar más cómodo. En diciembre de 1969 se comienza una construcción provisional para celebrar la misa, reuniones del comité y del grupo juvenil. En ese mismo año se propone tomar como patrono a Jesús Nazareno, pero el padre Daniel Rodríguez sugiere que Tirrases sea consagrado a Jesús Resucitado. La primera visita pastoral a Tirrases la hizo Mons. Carlos Humberto Rodríguez el 19 de marzo de 1969.

Ese “Galerón-Ermita” funcionó hasta el año de 1977. Pero este lote resultó muy cenagoso como para poder construir el templo, entonces el sr. José León Monge Carvajal ofreció vender la propiedad donde está el actual templo parroquial en 91 mil 120 colones. Entonces se crea la junta edificadora del nuevo templo, compuesta por doña Dora Muñoz, son José León Monge, don Miguel Ángel Sánchez y presidida por el Pbro. Guillermo Loría (actualmente Mons. Loría de la diócesis de San Isidro del General)

Oficialmente el actual templo se comienza a construir en enero de 1979. Se realizan bingos, turnos y diferentes actividades para financiar la construcción, junto con partidas específicas de diputados, ayuda económica de la Municipalidad de Curridabat y de la Asociación de Desarrollo Integral. También colaboraron en ese entonces la Renovación Carismática, las señoras del Té y el comité distrital de deportes.

En 1980, apenas el templo estuvo techado, las misas se empezaron a celebrar los domingos. El 10 de noviembre de 1979 se pasaron a los sábados. Oficialmente la primera misa en el nuevo templo se celebró el 18 de octubre de 1980. El 21 de octubre de 1980, Luis Ulderico Monge dona el terreno para el salón parroquial, el cual se construye entre los años de 1987 y 1989. En julio de 1982 el entonces Pbro. Guillermo Loría informa sobre la compra de una imagen de Cristo Resucitado al Seminario Central, y que tiene que ser retocada para dejarla en mejor estado.

La primera visita de un obispo al nuevo templo fue el 28 de julio de 1984, cuando Mons Román Arrieta (q.d.D.g.) impartió el sacramento de la confirmación a 200 jóvenes.

En enero de 1992, la Curia Metropolitana declaró Centro de Animación Pastoral a la filial de Jesús Resucitado de Tirrases, idea impulsada por el entonces vicario cooperador el Pbro. William Quirós (q.d.D.g). El 18 de enero de 1992 se celebra el recibimiento del Pbro. Rolando Herrera Mata y se despide el Pbro. William. Esta fue la primera misa que celebró el Pbro. Rolando Herrera como encargado del Centro de Animación Pastoral.

El 14 de octubre de 1994 el Centro de Animación Pastoral fue declarado Parroquia de Jesús Resucitado, siendo su primer párroco el Pbro. Rolando Herrera Mata. Luego, se hizo el nombramiento al Pbro. Juan Carlos Sanabria, el tercer párroco fue el Pbro. Marco Aurelio y actualmente se encuentra nombrado el Pbro. Oscar Eduardo Brenes Jaubert quien a su vez es Vicario Foráneo de la Vicaría San Pedro Apostol[1].

Extracto del decreto parroquial:

Considerando:

  1. 1.      La Parroquia de Tirrases fue erigida por Mons. Román Arrieta Villalobos, V Arzobispo de San José, por decreto de catorce de octubre de mil novecientos noventa y cuatro.

Decreto:

  1. 1.      Que la Santa Patrona de la comunidad parroquial de Tirrases, curridabat, en adelante será Santa Eduviges, cuyo día se celebrará el día dieciséis de octubre de cada año con el rango de solemnidad.
  2. 2.      Que por ser titular de la iglesia parroquial Cristo Resucitado, sea celebradas en la misma con gran reverencia y devoción las fiestas y solemnidades del Señor.

Dado en la sede Arzobispal, el treinta y uno de agosto de AD dos mil diez.

Mons. Hugo Barrantes Ureña.

Arzobispo Metropolitano de San José.

 

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Reseña Histórica Santa Eduviges

Santa Eduviges

Santa Eduviges (1173-1243)

Nació en Baviera hacia el año 1174; se casó con el príncipe de Silesia, del que tuvo siete hijos. Llevó una vida de piedad, dedicándose a socorrer a pobres y enfermos, fundando para ellos lugares de asilo. Al morir su esposo, ingresó en el monasterio de Trebnitz, donde murió el año 1243. Es tía de Santa Isabel de Hungría.

 Hacia el año 1174 nació en Baviera la niña Eduviges, hija del conde Bertoldo de Andechs. Sus padres la confiaron a las religiosas del monasterio de Kintzingen, en Franconia. Gertrudis, hermana de Eduviges, fue madre Santa Isabel de Hungría.

A los doce años de edad, Eduviges contrajo matrimonio con el duque Enrique de Silesia, quien sólo tenía dieciocho años. Dios los bendijo con siete hijos. El esposo de Eduviges heredó el ducado a la muerte de su padre, en 1202. Inmediatamente, a instancia de su esposa, fundó el gran monasterio de religiosas cistercienses de Trebnitz, a cinco kilómetros de Breslau. Se cuenta que todos los malhechores de Silesia fueron ordenados a trabajar en la construcción del monasterio, que fue el primer convento de religiosas en Silesia. El duque y su mujer fundaron además otros muchos monasterios, con lo cual no sólo propagaron en sus territorios la vida religiosa, sino también la cultura germánica. Entre los monasterios fundados por los duques, los había de cistercienses, de canónigos de San Agustín, de dominicos y de franciscanos. Enrique fundó el Hospital de la Santa Cruz en Breslau, y Santa Eduviges, un hospital para leprosas en Neumarkt donde solía asistir personalmente a las enfermas.

Después del nacimiento de su último hijo, en 1209, Eduviges y su marido de mutuo acuerdo hicieron voto de continencia perpetua. Según se cuenta, en su restantes treinta años de vida, Enrique no volvió a llevar oro, plata o púrpura.

Los hijos de Enrique y Eduviges les hicieron sufrir mucho. En 1212, el duque repartió sus posesiones entre Enrique y Conrado, sus hijos varones, pero ninguno de los dos quedó contento con su parte. A pesar de que Santa Eduviges hizo cuanto pudo por reconciliarlos, los dos hermanos y sus partidarios trabaron batalla, y Enrique derrotó a su hermano Conrado. Esa pena ayudó a Santa Eduviges a deplorar la vanidad de las cosas del mundo y a despegarse más y más de ellas. De los siete hijos solo Gertrudis sobrevivió a sus padres y fue abadesa de Trebnitz.

A partir de 1209, la santa fijó su principal residencia en el monasterio de Trebnitz, a donde solía retirarse con frecuencia. Durante sus retiros, dormía en la sala común con las otras religiosas y observaba exactamente la distribución. No usaba más que una túnica y un manto, lo mismo en invierno que en verano y llevaba, sobre sus carnes una camisa de pelo con mangas de seda para que nadie lo sospechase. Como acostumbraba caminar hasta la Iglesia con los pies desnudos sobre la nieve los tenía destrozados, pero llevaba siempre en la mano un par de zapatos para ponérselos si encontraba a alguien por le camino. Un abad le regaló en cierta ocasión un par de zapatos nuevos y le arrancó la promesa de que los usaría. Algún tiempo después, el abad volvió a ver a la santa descalza y le preguntó donde estaban los zapatos. Eduviges los sacó de entre los pliegues de su manto, diciendo: “Siempre los llevo aquí”

En 1227, los duques Enrique de Silesia y Ladislao de Sadomir se reunieron para organizar la defensa contra el ataque del “svatopluk” de Pomerania. Pero el svatopluk se enteró y cayó sobre ellos, precisamente durante la reunión y Enrique, que estaba en el baño, apenas logró escapar con vida. Santa Eduviges acudió lo más pronto posible a cuidar a su marido, pero éste había partido ya con Conrado de Masovia para defender los territorios de Ladislao, quien había perecido a manos del svatopluk. La victoria favoreció a Enrique, el cual se estableció en Cracovia. Pero al poco tiempo fue nuevamente atacado por sorpresa en Mass, y Conrado de Plock le tomó prisionero. La fiel Eduviges intervino y consiguió que ambos duques llegasen a un acuerdo, mediante el matrimonio de las dos nietas de Enrique con los dos hijos de Conrado. Así se evitó el encuentro entre ellos con gran regocijo de Santa Eduviges, quien siempre hacía cuanto estaba de su mano para evitar el derramamiento de sangre.

En 1238, murió el marido de Santa Eduviges y fue sucedido por su hijo Enrique, apodado el “Bueno”. Cuando la noticia de la muerte del duque llegó al monasterio de Trebnitz, las religiosas lloraron mucho; Eduviges fue la única que permaneció serena y reconfortó a las demás: ¿Por qué os quejáis de la voluntad de Dios? Nuestras vidas están en sus manos, y todo lo que Él hace está bien hecho, lo mismo si se trata de nuestra propia muerte que de la muerte de los seres amados”. La santa tomó entonces el hábito religioso de Trebnitz, pero no hizo los votos para poder seguir administrando sus bienes en favor de los pobres. En cierta ocasión, Santa Eduviges encontró a una pobre mujer que no sabía el Padrenuestro y comenzó a enseñárselo; como la infeliz aldeana no consiguiese aprenderlo, la santa la llevó a dormir a su propio cuarto para aprovechar todos los momentos libres y repetirle la oración hasta que la mujer consiguió aprenderla de memoria y entender lo que decía.

En 1240, los tártaros invadieron Ucrania y Polonia. El duque Enrique II les presentó la batalla cerca de Wahlstadt. Se dice que los tártaros emplearon entonces gases venenosos: “un humo espeso y nauseabundo brotaba en forma de serpiente de unos tubos de cobre y embrutecía a los soldados polacos.” Enrique pereció en la batalla. Santa Eduviges tuvo una revelación sobre la muerte de su hijo tres días antes de que llegase la noticia y dijo a su amiga Dermudis: “He perdido a mi hijo; se me ha escapado de las manos como un pajarito y jamás volveré a verle.” Cuando el mensajero trajo la triste noticia, Santa Eduviges consoló a su propia hija Gertrudis y a Ana, la esposa de Enrique.

Dios premió la fe de su sierva con el don de milagros. Una religiosa ciega recobró la vista cuando la santa trazó sobre ella la señal de la cruz. El biógrafo de Eduviges relata varias otras curaciones milagrosas obradas por ella y menciona diversas profecías de la santa, entre las que se contaba la de su propia muerte. Durante su última enfermedad, aunque todos la creían fuera de peligro, santa Eduviges pidió la extremaunción. Murió en octubre de 1243 y fue sepultada en Trebnitz. Su canonización se llevó a cabo en 1267. En 1706, la fiesta de Santa Eduviges fue incluida en el calendario universal de la Iglesia de occidente.

Fuente: Vidas de Santos Tomo IV; Butler.

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